Avisar de contenido inadecuado

Alma

{
}

Alma

 

Alma no entiende las luces artificiales, ya no las capta, ni las siente, para ella no son velas o espejos en los que te puedas mirar por la noche cuando caminas en libertad por la ciudad, la noche se esfumó evitando sus huellas, los recuerdos de su libertad, luchan por escaparse en los huecos de las ventanas, lo hacen a cada instante, pero ella no se da cuenta.

 

La encimera de su cocina, la alberga mientras contempla al sol luchando con el frío detrás de los cristales, está sentada, recogida sobre sus rodillas, el sol casi le hace daño, no lo consigue, uno de sus ojos permanece cerrado, está casi negro, como su propia alma, como su nombre.

 

Imagina el ruido del tráfico interrumpido por el graznido de esos pájaros que van de azotea en azotea, y mientras ,en la radio que permanece encendida desde anoche, escucha palabras que para ella son, episodios repetitivos de su vida, actos que se han convertido en hábitos fundamentales de supervivencia; se queda en blanco pero memoriza un número que ha escuchado demasiadas veces y que nunca se atreve a usar.

 

Le duele la vida cuando en el espejo es consciente de que su mirada es sólo la mitad de su libertad, le duele incluso su nombre cuando en ecos muy callados hacía los demás, los sustituye por adjetivos que él usa para dañarla, y lo hace despacio, así, como si tuviera escrito un guión anticipado, como si al hacerlo él mismo creyera, que mañana ya le querría bastante más.

 

Alma se aísla, abre un poco la ventana y se sorprende de cómo sus oídos perciben absolutamente todo, y se emociona al imaginar lo que puede suceder si abre del todo su ventana; lo hace, estira sus piernas, deja solitaria la encimera, y sus dedos marcan el número que ha memorizado y se empeña en no olvidarla.

 

Una voz femenina al otro lado del teléfono, le dice que pronuncie su nombre para poder hablar con ella.

 

Alma, me llamo Alma…

 

…Cuando vuelve el sol ya se ha escondido, su adrenalina acaba en sus puños, le electriza pensar cómo le relaja verla al llegar, y cómo busca cualquier motivo para sentirla inferior, y al sentirla así, siente el poder que alimenta su ego.

 

Pero hoy la casa está oscura, en la cocina los alimentos reposan crudos dentro de la nevera, y su ventana permanece abierta.

Se gira de forma violenta hacia el resto de la casa, la cama está vacía, el baño sigue con la cerradura rota por la patada que ahora recuerda que él mismo lanzó contra su puerta la noche anterior, mientras escuchaban la radio; sus cremas han desaparecido, el armario está casi lleno, y ya no está la maleta gris.

 

Se queda en el centro de la habitación mirando sus manos, tiemblan, su alma grita de soledad,  alma ha desaparecido.

 

 

{
}
{
}

Comentarios Alma

Sólo el hechizo de la noche y mis palabras de adiós, sobresaltadas por su propio acento de desesperación, fue lo que ha subido estas lágrímas a mis ojos
Pero el día amanecerá, se secarán mis ojos y mi corazón ... ¡ya no habrá tiempo para el llanto!

Deja tu comentario Alma

Identifícate en OboLog, o crea tu blog gratis si aún no estás registrado.

Avatar Tu nombre