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Huecos

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Huecos

 

 

Pude abrir mis manos y esconderte en el hueco de todas las huellas que has ido dejando…

 

…No lo hice porque no escuchaste al mar cuando te habló de mí.

 

La brisa a esas horas de la madrugada luchaba por hacerse sentir. Le pasaba lo que a ella, cuando caminando por la templada arena, no conseguía hacerse entender con el mundo exterior.

 

La noche anterior se había sentado en las rocas para sentir la fuerza del océano, su olor salino, el ruido intenso abrazando su soledad, y los recuerdos escapando entre los huecos de su silencio, subieron hasta sus ojos provocando con unas lágrimas, tener un acto bautismal en el mar que un día les unió.

 

No le escuchas cuando te habla de mí, yo le oigo aunque no le tenga cerca, me dice que pudiste hacerme feliz, pero me olvidaste cuando más te necesitaba; lloré entonces, prefiero no verte ahora.

 

Todos estos pensamientos se escapaban mientras el mar esperaba su llegada, y cerrando los ojos fue capaz de dibujar el amanecer perfecto, y lo era porque nunca lo pasaba junto a él.

 

La arena templada comenzó a quemar, sus pies resistían, el hueco de sus manos se llenó con la voz del océano.

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Comentarios Huecos

muy buenas emociones 
que lindo... cuanta sensibilidad...
lucia lucia 25/10/2012 a las 18:50

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